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Chocolate

Las gente piensa que no le gusta el chocolate porque solo lo ha comido cuando ha pasado por la tienda de la esquina comprando un Manicho. Es como decir que no te gusta el vino cuando solo has tomado sangría de cartón en fiestas de Quito.

El chocolate es un placer que va más allá del paladar y se extiende por cada terminal nerviosa del organismo. Empieza por la textura que se siente en las manos cuando tomas el trocito desnudo (nada de envolturas) y se derrite sultilmente entre las yemas de tus dedos. Continúa en los labios que lo rozan casi imperceptiblemente y se concentra cuando la boca se abre y lo recibe. El chocolate es algo mágico que se diluye en tu saliva, sobre la lengua, en el paladar, en las paredes de tus mejillas, en tus dientes… y sientes que vas a enceguecer cuando el sabor te atraviesa, penetra en ti, se extiende desde tu boca hacia todo el cuerpo.

Entonces, puedes sentir como esa sustancia oscura, amarga-dulce, te abrasa. Cada vello en el cuerpo responde al llamado del placer y se levanta en busca de la luz que explota desde tu interior y se emana a sí misma hacia fuera. Puede, ese placer, envolver a cualquiera que desee mirarlo, y puede compartirse en la combinación perfecta de frutas frescas, cuerpos sensuales y travesuras con chocolate. Y, si quieres, incluimos algo de crema.

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nef -

Copa al Chocolate

Ingredientes:
1 taza de leche
½ cucharada de almidón de maíz
4 barritas de chocolate
1 cucharada de mantequilla
Vainilla en rama

Preparación:
Colocar en una cacerola la leche, el azúcar y el chocolate rallado. Llevar a hervor revolviendo bien, retirar del fuego, agregar la mantequilla y reservar. Disponer en el fondo de cada copa trozos de vainillas remojadas en vino dulce. Cubrir con la preparación y decorar con el merengue.