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phosphorus

Fuego

Para mí, el fuego es un placer concupiscente. Conforta, permite que me evada, que me sumerja en una sensación hiriente que hace olvidar cualquier otro dolor.

Más que el fuego, deberé decir la parafina. Me gusta encender una vela cuando no soporto más la rabia y el dolor. La enciendo, la miro y la inclino sobre mi piel desnuda hasta causarme heridas físicas. Cada gota de cera que marca mi piel con un lamparón enrojecido al mismo tiempo va guardando esa misma piel de un nuevo dolor. Pasada la mitad de la vela, las marcas en la piel son aún más rojas, pero ya no arden. La llama puede acercarse, lamerme y no causará daño. Protege mi piel la blanca capa fina de cera que se vuelve líquida otra vez y chorrea como si entonces fuera la lágrima ausente de mis ojos.

Cuando la vela se acaba, y la cera se enfría, hay una cálida sensación de resaca en mi piel. El dolor ha sido intenso, pero, al retirar la parafina, la superficie se siente tersa y tibia.

2 comentarios

nef -

Personalmente, prefiero la leche condensada a la miel de abejas. Y para mi buena fortuna, a los señores de Nestlé se les ocurrió la macanuda idea de crear una presentación de "la lechera" en envase esqüizi (me da pereza averiguar cómo se escribe). "Pruébalo sobre lo que quieras!" versa el envase en su parte posterior. Y se les puede tomar la palabra. Yo prefiero empezar desde un pezón y descender luego en espiral alrededor del seno (ubican el churo de La Alameda?). Terminado el descenso, se cruza horizontalmente hacia el otro seno y se invierte el proceso anterior hasta culminar en la punta del otro pezón. Aunque la consistencia del producto es buena y no se empieza a desparramar muy rápidamente, yo les recomiendo, ya en este punto, borrar con la lengua y los labios el diseño que acabamos de dibujar con la leche condensada. Ustedes dirán: ¿Por qué te esmeras en hacer algo que vas a deshacer inmediatamente? Pero les prometo que tiene su encanto, tanto para quien dibuja y desdibuja, como para la damita que gentilmente ofrece su cuerpito como lienzo.

nef -

Otra característica del envase es que es muy suave para exprimir, lo que permite que sea incluso la misma damita quien dibuje sobre su cuerpo la ruta que a ella le gustaría que la lengua de su amante recorriera. La tapa tiene un dispositivo especial que impide que el producto se derrame si no se presiona el envase, aún cuando este no se encuentre en posición vertical. De esa forma, si la pasión se descontrola antes de que podamos colocar el envase en un lugar adecuado, el peligro de un derrame es nulo.
Una pareja con quien disfruté de este tipo de postre, me solicitó encarecidamente que no utilice el producto a la temperatura a la que se encontraba al sacarlo del refrigerador. Si les llega a ocurrir, recuerden retirar la tapa grande azul antes de ponerlo en el microondas, para evitar un susto que puede entorpecer el romance. Cuando es mi compañera quien lo utiliza en mi cuerpo yo prefiero (inclusive sobre mi pene) sentir la dura frialdad como antesala del contrastante ardor de la lengua. Como ven, es cuestión de gustos.
Sólo me falta agregar que yo veo que nuestros cuerpos latinos, al no tener su piel tan blanca, se prestan de forma magnífica como fondos a los muy variados diseños que se pueden crear con el pálido color de la leche condensada. No hace falta ser artista.